Eli / Deep Madrid 3/82

Estaba sentado en la playa seca, la de los Chorritos, la primera vez que una de las amigas más queridas llegó a mi vida. Los francotiradores todavía no operaban en esa parte de Arganzuela. Disfrutábamos del río recién recuperado, al menos temporalmente. Había riesgos de cruzar el puente precario hecho con tablones puestos al ras del agua, pero tampoco tanto, a lo sumo nos dábamos un baño de barro. Eli, Eli,  Eli, que lindos momentos…

Eli me contó que regresó a la escuela después de una pausa de casi veinte años. Volvió a estudiar cuando sus hijos ya eran un poco mayores. Justo ese día era su graduación. Fue a festejarlo con unas cervezas a esa fuente, y sin conocerme, me incluyó en su celebración. No quería estar sola. Feliz por su logro y peleada con su pareja, que le había regalado un anillo de matrimonio. No le había gustado nada la actitud de él queriéndole opacar su día, con algo que hoy no significaba nada. ¿Qué esperaba? Feliz y enojada. 

Esa tarde me contó de sus padres, que no habían aprendido el idioma hasta que ella se los enseño. Habían llegado muy jovencitos y se habían instalado en una parcela rústica en Las Bellidas. Ellos habían muerto como todos los ancianos, un día ya no se despertaron más. Hacía mucho que no iba a esa finca. Era un viaje largo y peligroso de hacer.

No sé por qué me terminó hablando de eso, a lo mejor porque se hubieran alegrado tanto como ella. A ver si la acompaño a hacer esa travesía.

En este link continúa la antinovela Deep Madrid https://jvillamayor.wordpress.com/category/deep-madrid/

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