A contrarreloj / Deep Madrid 38/82

Estaba esperando que me atiendan en el hospital cuando recibí una llamada de nuestra red de alertas, era urgente, dijeron que algo andaba mal, no podían decir nada más por teléfono. Salté de mi silla de la sala de espera y corrí una veintena de calles hasta el piso donde vivían mis padres con mis dos hermanas más pequeñas. No había nadie allí. Llamé como loco a la lista completa y nadie sabía nada. Nadie los había visto. Cuando llamas a contrarreloj, de manera desesperada, con un tiempo que parece que no tienes, es que no estás pensando. 

Respiré hondo, dejé de llamar. Tomé un vaso de agua fría, para enfriar mi cabeza.  Fui con toda la calma posible, al piso vecino. Quizás había escuchado algo. Creo que no se animó a abrirme la puerta, desde adentro me gritó que habían venido de los Servicios Sociales y se habían llevado a toda la familia. No pude escuchar el resto, salí corriendo. Fui a mi casa, y cuando llegué mi pareja estaba llorando con el bebé en brazos, me dijo que habían arrestado a su hermano por posesión de drogas y armas blancas. Sabíamos que eran mentiras. Ambas familias, arrestadas a la vez, parece más bien una redada sobre nuestro núcleo. 

Estábamos tan aterrorizados, sabíamos que teníamos que actuar rápidamente. Nuestras familias estaban con paradero desconocido. Nosotros, también estábamos en peligro, no sabíamos dónde ni cuando ocurrió, pero seguro había sido una fisura en la cadena de mensajes codificados. Ni siquiera pude explicárselo. Habíamos perdido a toda la familia, habíamos perdido todo. Lloré tanto que pensé me moriría. 

Teníamos una mochila de 72 hs preparada como si fuera ropa para el bebé. Nos fuimos enseguida, como si fuéramos a dar un paseo. Anduvimos toda la noche, esquivando las patrullas de las pandillas, y todo posible contacto con los Servicios Sociales infiltrados. Llegamos por la mañana a la casa intermedia. Con suerte, luego de dos jornadas más de caminata llegaríamos a la finca. Seguí rogándole a mi Diosito que proteja al bebé, que nos dé fuerza para llegar a destino.  Era demasiado. Era un desastre.

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