El gremio de escritores / Deep Madrid 49/82

Soy escritor de siempre. Me crié en Urgel, vivo allí todavía, y muchos de mis amigos todavía están allí o por ahí cerca. Varios de ellos han sido escritores, también de toda la vida. Mi piso queda sobre la calle del General Ricardos, cerca de la Colonia del Tercio y Terol, con quien hacíamos picaditos.

La mayoría nos conocimos en el instituto, otros en el parque. Desde pequeños pasábamos tardes enteras tratando de juntar pedazos de historias de estos barrios. Los testimonios, los audios, formaban un archivo único, tanto de inspiración, como de fuente. Destinamos una habitación para la recolección de información que fue creciendo con los años. 

Esta biblioteca de recursos, recortes de prensa, y apuntes, todavía no encuentra a nuestro joven quien matara al archiduque de Habsburgo. Seguimos sin respuesta a cómo llegamos a este punto de conflicto entre uno y otro anillo de la ciudad, o de cómo las pandillas tomaron los distritos más allá de la M-40, o el grado de anarquía y desidia en el área rural.

Algunos de este grupo de periodistas – investigadores – escritores,  “el gremio” como lo llamamos, colaboramos en el diario desde que lo comenzó la mamá de Aitana. También apoyamos las nuevas fanzines barriales, sabemos de la importancia de mantener a la comunidad informada de sí misma, y de los vecinos. Ayuda a su cohesión, al desarrollo de la identidad. 

Hay algo de la historia de los que pertenecemos a este gremio, que se repite una y otra vez, por eso tenemos que ser discretos. Casi una logia. Ya habían quemado varias imprentas y lo peor es que habían desaparecido varios de los nuestros. La distribución también está comprometida, estaríamos aislados, si no fuera por los riders, que conocen cada pasaje secreto de la ciudad. 

Escribimos sobre los problemas del barrio. Concientizar el reciclado de los desperdicios requiere de nuestra máxima atención. Hace rato que no hay plásticos, pero el tratamiento de los residuos orgánicos, para destinarlo a hacer compost, es muy importante para mantener nuestros huertos saludables. Igual que a los cristales, que nos sirve para racionar los cereales que tengamos y cambiarlos en los mercados de trueque. 

También escribimos las ofertas de nuevas unidades familiares que se van habilitando. O imprimiendo textos de educación, porque no aceptamos los libros publicados por el gobierno que son pura publicidad de su gestión. Temas que son estratégicas para nosotros.

Claro que escribimos sobre los abusos del gobierno, del hostigamiento de los funcionarios o de los pandilleros, pero más que nada tratamos de agregar información sobre dónde están operando y que hacer para evitarlos. 

Tratamos de que número en el periódico o fanzine sea equilibrado. Que contenga información y formación, recursos e inspiración para fortalecer nuestros vínculos, allí donde el gobierno pone énfasis en romperlos. Nos cuesta mucho defendernos en los barrios de San Fermín y Entrevías donde los golpes van directamente a desmembrar el grupo familiar. El coronel a cargo de área, tiene aterrorizados y prácticamente inmovilizados a nuestros amigos.

En breve tendremos que hacer algunos cambios en la forma en que pensamos este lugar. Aprender a convivir con los vecinos que no son afines.

Como cuando mi hermano pequeño me confió su plan táctico. Fue aceptado para hacer el máster en sociología, y se mudó al campus dentro de la almendra. Empezó a trabajar como escritor de noticias para el gobierno. Demasiado arriesgado, aún para una mente tan brillante como la de él. Tiene un puesto estratégico, tuvimos que cortar toda comunicación. Al menos de momento. 

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