No te reconozco / Deep Madrid 52/82

Me gustaría creer que sigues siendo una persona honesta. Quiero creer que no eres un fraude, un mentiroso como dicen por aquí. Te conozco de cuando jugábamos en el parque de Comillas, ¿Tanto has cambiado?

Me cuesta aceptarlo. Es paradójico que seas un sacerdote, un predicador de fe y que puedas recurrir al mejor postor para una buena venta o comprar una casa intermedia, cuando sabes la función que cumplen en nuestro grupo social. Esto es ignorar la necesidad de tus vecinos, tus feligreses. No puedes no saberlo, esto deja de ser ingenuidad para transformarse en avaricia.

También es raro creer que pones todo tu capital usufructuado en el distrito, al servicio de un gobierno que no deja de hostigarnos. ¿Por qué lo harías?. ¿Por qué la traición me duele más que la expropiación misma? Te miro, te recuerdo y no te reconozco.

Te daría una lista de todos los activos a disposición de nuestro grupo, para ver si eso saciaría tu sed de más poder y ¿Qué harías mejor?

Siempre se te dieron bien los números, no dudo que podrías mirar todos los activos en un instante, y al siguiente, enumerarlos por renta y decidir sobre alguno que fuera un buen negocio para ti y sin pestañear tramar algún artilugio para apropiártelo. 

¿Qué estás pensando y con que criterio analizas tu conciencia?. ¿Cuál es tu opinión sobre nuestros amigos de la infancia que necesitan de nuestras casas intermedias? ¿Acaso no valen para vivir sus propias vidas?. ¿Cuál es el costo de esas vidas?. 

¿Cómo son tus servicios de misa, confesiones y predicación en la nave en Arganzuela, la que funciona como centro de detención?. Si fuera posible te preguntaría por las salvajes golpizas que te han visto dar, u ordenar, en más de una oportunidad. Siendo clérigo, ¿Esto es posible? Quizás no todo sea cierto, ya sabemos que inteligencia siembra a uno y otro lado versiones contradictorias con el solo fin de romper vínculos. Tú que conoces cada centímetro de este distrito, cada familia que lo habita, ¿Cómo pudiste entregar a tantos amigos? ¿Qué has hecho?. ¿Qué predicas que no entiendo? 

No puedo imaginarte siendo el responsable de la masacre de Antonio Leyva, ni de la mayoría de por aquí, de tu barrio de toda la vida. ¿Qué saña se enquistó en ti para odiar tu origen?. ¿Habrías sido testigo alguna situación tan traumática que bloqueara tú empatía? ¿Qué detonó tu lado más salvaje y oscuro?. ¿Por qué la iglesia te apoya ciegamente?.

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