Manos con sangre / Deep Madrid 53/82

La noche que vi a mi novio por última vez, estaba de guardia en el hospital regional, mi novio entró al baño donde me estaba lavando las manos. Puso su mano sobre mi útero, y dijo algo casi inentendible sobre que no era normal tanta carne, que era repugnante, luego vomitó una baba clara y maloliente, se tocaba la cabeza, se lo veía aturdido, desorientado. Le hablé suave y lentamente. No importaba lo que decía, lo importante era no dejar de hacerlo suavemente, tratando de calmarlo, de que vuelva en sí. Estaba en pleno ataque, balbuceaba cosas sobre los conejos. La sobredosis del MDMA, tiene eso. No te afecta en apariencia, hasta que un día explota en tu sistema y se hace visible de manera irreversible. Yo sabía que consumía, pero no asumí que un día, tan pronto, pasara esto. No estaba preparada.

Había otra mujer en el lavabo, que miró sorprendida el episodio, aunque no muy dispuesta a comprometerse, se fue en seguida, sin siquiera secarse las manos.

Mi novio estaba sentado en el piso, lo sostenía mientras esperábamos que traigan la camilla para trasladarlo y hacerle un TAC para confirmar su estado, a lo mejor yo pienso mal, y las causas son otras. 

En eso reparé en sus zapatillas y los puños de su camisa, que tenían unas manchas rojas. Miré detenidamente y vi salpicaduras rojas también en los jeans y la chaqueta, que estaba desgarrada en las mangas. Conocía muy bien ese color, eran manchas de sangre, y mi novio estaba ahí recostado, balbuceando sobre conejos. No conseguía leer la situación. Tenía sangre en las manos, bajo sus uñas, era una clara señal de que había peleado cuerpo a cuerpo. ¿Lo habrían atacado? También tenía sangre en parte de la cabeza. Lo revisé discretamente por si tenía alguna herida, pero no vi gran cosa, me pareció que no tenía heridas. Creo que no era su sangre. No sé si tuviera algún golpe interno.

Cuando llegaron los camilleros, lo subieron rápidamente y en ese movimiento, se cayó su chaqueta al piso. Con el ruido metálico de la camilla no se escuchó que también se cayó un puño americano con navaja curva también manchada de sangre. Recogí todo rápida y discretamente. Tenía muchas preguntas, tendría que pasar por el laboratorio forense para ver si encuentro las respuestas. Claro que no confiaba en que las investigaciones locales fueran a decirme que había pasado.

Todavía estaba allí, en el baño, en shock por lo de mi novio, cuando llamé al número de referencia para urgencias criminales, de línea directa que tenemos los médicos aquí en el hospital tanto para denunciar pacientes ingresados, Tenía que avisar sobre la situación de mi novio. Tuve que pasar por dos autenticaciones de identidad antes siquiera de formular mi denuncia. 

Por suerte mi amiga estaba en el teléfono, la charla fue informal, le conté el episodio de mi novio, que lo estaban llevando a hacerse un TAC, y le pregunté si había alguna noticia de peleas, accidente o emboscadas. Ella me confirma de un sabotaje, en una nave de Arganzuela que funcionaba como centro de detención. Parece que habían rescatado a un grupo de inmigrantes detenidos. Todavía estaban en plena maniobra. Algunos habían podido esconderse en los túneles. El estado de salud era grave en muchos de los que iban llegando, algunos estaban bajo un estado psicótico agudo, otros con cortes y laceraciones por arma blanca, dos amputados. Todavía no pudimos evaluar la situación ni el alcance que tuvo, y siquiera si terminó. Tampoco quién estaba a cargo de la operación. 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s