La caída del ángel / Deep Madrid 55/82

Estábamos en una reunión de oficiales militares de alto rango en el Centro de Servicios Sociales de Retiro. Todos éramos conscientes de que el primer ministro le había pedido al general, que participara en un operativo que  llamó “La caída del Ángel”.  El operativo, de Brigadas Funcionarias, tenía que incursionar a lo largo de la M-30, extramuros, entre los puentes de Segovia hasta el Monumental Arganzuela, para detener a las tres lideresas de esos barrios. Sabíamos que el general no estaba muy entusiasmado con la idea. El general, lo recuerdo bien, era un hombre de diálogo, de escritorio, mucho más que el primer ministro. Estábamos acostumbrados a estas diferencias, entre ellos, por eso no nos llamó la atención su designación.

Nos dividimos en tres brigadas. Nos dijeron que una de las redadas había sido un éxito, habían detenido a la lideresa de Puerta del Ángel con el apoyo de la Colonia del Tercio y Terol. En esa área había muchos cazadores que fueron reducidos brutalmente. Sin embargo, el enunciado de este logro, no escondió el fracaso estrepitoso de dar con la lideresa de Comillas, brigada a cargo del general. Nosotros estábamos apostados en el área de San Isidro, nuestra incursión fue igualmente desastrosa.

Tuvimos que replegarnos, y guarecernos en Pirámides, la estación de tren y resolver si dábamos por terminada las incursiones o volvíamos por más. Esperamos al general, para resolver la estrategia y conocer los resultados de sus incursiones de primera mano. 

Llegaron al amanecer, ilesos, relajados y hasta alegres. Esa noche, durante las charlas de fogata, supe que nunca habían peleado, que entraron al distrito, porque habían pedido un visado por doce horas y se mantuvieron alejados de las zonas públicas. Se habían concentrado en un piso franco que ignoro como lo tenían y con quien se habían reunido. 

Con el tiempo fui conociendo parte del entramado de esa noche y sus consecuencias meses después. El general mantenía un diálogo respetuoso, con la lideresa de Comillas, desde antes de la caída del puente de Toledo. Quizás el primer ministro confiaba en que el general terciara sus alianzas en favor del gobierno, o quedara expuesto con sus vínculos escondidos extramuros o quizás simplemente los reportes que le llegaron habían sido falseados. A los pocos meses, el que cayó fue el primer ministro, en las elecciones de la pasada primavera fue avasallado por su opositor afín al general.

No había ninguna manera de que Comillas diera tregua al gobierno. Los funcionarios no podrían detener a Carla y era mejor invertir recursos en mantener el distrito de Arganzuela en vez de tratar de expandirse o recuperar la estratégica farmacéutica Big Pharma. 

El general se entendía muy bien con Carla y mantenían un acuerdo de no agresión, un pacto en el que ambos bandos sacaban beneficios. El general trataba de detener los avances del coronel, famoso por su brigada de Herodes, en dirección a Comillas. Lo trataría de reorientar hacia Entrevías. Mientras que Carla garantizaba el suministro de fármacos a la ciudad.

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