Padre ejemplar / Deep Madrid 56/82

Soy el padre de un niño de doce años. Él está tratando de conseguir mi permiso para que pueda hacer una pasantía como funcionario en Argüelles. Me tiene con eso día y noche desde hace un par de meses. No sé de donde saca esas ideas.

El autobús se detuvo y subimos. Continuamos la charla, pero me lo quedo mirando como un tonto. Parece un adulto, lejos estaban las pecas graciosas sobre su nariz, o sus rizos amarillos. No hace tanto era tan pequeño que cabía en mis brazos. Ahora es casi tan alto como yo.

— Lo siento, no quería ser grosero. 

— Bueno, tus disculpas solo es para que deje de estar enfadado. Ambos sabemos que repetirás esta escena hasta que termine diciéndote que sí. 

— Tienes razón, trataré de mejorar.

— Aceptar mi negativa a una petición tuya suele tener las mismas reacciones violentas. Claro que estoy enfadado. 

Jamás me podría enfadar contigo, estoy actuando para tratar de impedirte una locura. Los funcionarios no acaban bien, ¿Por qué querrías ser uno de ellos?

— No estoy equivocado en plantearte mis necesidades, sino en la forma en que lo hago. Cuando te dije que lo siento, me refería a la forma en que me había expresado. 

—Vaya, vaya, un punto de vista nuevo. A ver, te escucho con mucha atención.

—¿Acaso no apoyas al gobierno? ¿Acaso eres un opositor? ¿No te gustaría que dedique más tiempo a colaborar con nuestra nación? ¿No te interesa que sea independiente? Tienes que apoyarme en esta elección. Tal vez parezca cruel, pero no me gustaría terminar como tú, siendo indiferente al sistema. Quiero ser un activo leal y productivo.

Estaba sorprendido, me asaltó en el asiento del bus y me dejó acorralado. El pequeño había crecido y su mirada crítica conmigo tenía una claridad meridiana. Había acertado en todo, me había leído y resumido en un par de preguntas y acotaciones. ¿Sospecharía que pertenezco a la resistencia? Me sentía paralizado de ver que mi dulce hijo se transformaba en mi enemigo.

No tenía esta experiencia de estar en una situación tan comprometida, pero también sabía que cuando algo se le cruzaba en la cabeza era muy difícil sacarlo de allí. También sabía que si le daba mi consentimiento para la pasantía, terminarían arrestándome. Mis días como infiltrado en el gobierno estaban contados.

Antes o después, luego de entender como pensaba, la suerte estaba echada y me tendría que marchar.

Debo aceptar que haga esa pasantía, no puedo contar con que se aburra, ha mostrado aptitudes formidables para ese puesto. Quizás me dé tiempo a que trace alguna estrategia. Me gustaría estar con él, aunque sea un par de años más antes de regresar a la resistencia. Lo intenté todo para torcer su destino y visto lo visto, sin ningún resultado. ¿Habrá sigo la ausencia de su mamá? ¿Habré sido sobre protector? 

—Padre, no puedo aceptar sin tu permiso, no quiero hacerlo. Lo necesito, creo que puedo escribir mi futuro desde ahora, y eso me tiene entusiasmado. ¿Lo piensas?, Todavía tengo un mes para poder inscribirme en el próximo ciclo. ¿Lo volvemos a hablar en un par de días?

Me da un beso y se baja, había llegado a la parada del instituto.

Yo sigo dando vueltas en el bus.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s