Familia numerosa / Deep Madrid 64/82

Mi esposa me escribió que es un gran niño, pesó 3,400 kg al nacer. Durante los primeros seis meses se portó muy bien, dejándola dormir toda la noche. Menos mal, porque con los primeros cinco hijos, hubo jaleo todas las noches. La enfermera me escuchaba atenta, lo que le contaba de mi familia, mientras me limpiaba la herida.

Haré todo lo posible para ayudar con esta situación, espero que no falte mucho a que me den permiso. Estoy tan orgulloso de ti como mujer, como mamá, como amiga. Eres genial, y te prometo haré todo lo necesario para volver a casa lo más pronto que pueda. La letra de la carta, no es muy linda porque sigo en terapia. Te extraño.

Las cosas aquí están muy difíciles, hay levantamiento casi en cada esquina y a toda hora. Mi herida, de momento está estable, sigue igual, tomo muchos calmantes para poder cumplir con las redadas. Tuve suerte, la mayoría de mis compañeros de la brigada, se quedaron silenciosamente en la última emboscada del Parque Lineal del Manzanares. No hay homenaje en su honor que les devuelva la vida que no disfrutaron. Me hacen sentir un poco de culpa ser el único que pudo sobrevivir. Uf, como duele este puto tajo.

Me internaron nuevamente, seguro que es una exageración y pronto estaré con ustedes. Vino la enfermera y me prohibió caminar, parece que la herida no está bien. Tengo un poco de fiebre. Cierro los ojos, y me imagino que estoy abrazándote junto a los pequeños. 

La fiebre parece que no cede. Creen que es una infección generalizada. Una septicemia. Apenas puedo escribirte, los párpados me pesan mucho. Ojalá pudieras estar aquí conmigo. Cuéntame como siguen los pequeños. ¿Cómo estás? ¿Te llega el dinero?

Me gustaría estar allí, con ustedes y ayudar a poner al día todo. Abrazarnos mientras nos enredamos entre las sábanas recién tendidas. Desayunar los ocho en la pequeña mesa de la cocina. Me gustaría quejarme por haber pasado una noche en vela, porque el más pequeño, no puede dormir del dolor al cortarle su primer diente. Quiero el paisaje de biberones y juguetes en el piso de la sala. Quiero la jungla de bicicletas en el porche.

Los párpados me pesan cada vez más y más. Parece que me van a inducir un coma farmacológico para poder tratar la septicemia. Ojalá estuvieras aquí, te besaría tan fuerte que me olvidaría del dolor en el cuerpo.

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