Negocios familiares / Deep Madrid 67/82

Estábamos caminando por la calle a las once de la mañana, el día después de nuestra boda, cuando uno de los empleados se acercó a mí, puso su mano sobre mi brazo y me agradeció. Me tomó un poco por sorpresa el contacto físico. Vaya atrevido. Su padre es un gran partidario de mi familia, y hace un buen trabajo en las oficinas centrales. Incluso me ayudó con los preparativos de la boda, supervisó cada detalle con un gusto exquisito. Acepté el agradecimiento con una sonrisa y seguí caminando a tu lado.

Estoy muy enamorada de ti, pero eso no enturbia mi mente e intereses, como para que no firmáramos un acuerdo de división de bienes, negocios futuros e independencia financiera. No quería saber nada de tus métodos para ganarte la vida y como has conseguido la torre en la City. Tampoco quería tener algo que ver con tu cadena de agencia de viajes y logística extramuros.

Somos los únicos en la audiencia, todavía no habían llegado los otros invitados seleccionados. Logré entrar por estar casada contigo, no sé como tiene este pase preferencial, pero aquí estamos, en el VIP de la ejecución. En el escenario una habitación acristalada con un hombre leyendo. Creo que luego sirven un brunch con el típico Fugu de la ocasión, esto último me lo han contado, no había estado antes en este tipo de evento. Ni siquiera sabía que fueran posible. Espero que no se demoren mucho en empezar. Tengo curiosidad para ver quienes vienen.

Mi madre, no aprobaría este tipo de actividades. Sin embargo mi padre, cree que es incuestionable el lineamiento del partido, y si eligen un tipo de evento es porque es necesario. No sería raro encontrarlo aquí, pero quizás hoy no, sé que estaba muy atareado con el levantamiento en Barajas, por nada del mundo podemos perder ese distrito. 

Es muy agradable que estemos compartiendo estos actos contigo, anoche estuvo estupendo y hoy, mejor. Creo que es genial que hayas hecho el dinero, tú solo, un verdadero emprendedor y muy valiente por cierto. Negociar con los rebeldes para transitar el camino desde Big Pharma hasta la almendra no debió ser nada fácil, pero eres infalible cariño, jamás faltó una aspirina, o la última versión comercial de cualquier producto necesario en ningún hospital. Solo por eso debieran entregarte la Cruz de Plata.

Menos mal que empieza, me gustan los zapatos clásicos de la verdugo.

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