Muriéndose / Deep Madrid 81/82

Ahí es donde fuimos. En mi cabeza algo raro estaba sucediendo. Era una situación nueva, ajena. Sentía que me había perdido en el camino o que seguía varios caminos a la vez y también ninguno. Exploraba las posibilidades no elegidas. Experimentaba una simultaneidad de hechos o pensamientos que ya no podía diferenciar.

En un momento, más quieto que otros, creía que cuando toda esa gente hablaba junta, yo iba a abrir los ojos, estaba seguro que los tenía bien abiertos, pero no, porque veía otra cosa, varias cosas simultáneas, veloces. Luego silencio, y ruido de metales.… olor a canela y naranja. Otra vez el murmullo, el arrullo.

No era así, por lo menos no lo recordaba, aunque no estaba recordando mucho, una gelatina había sustituido a la piel, podía ver mis arterias, pero no donde estaba. ¿A qué olía?. Creía que era más amable. Me pensaba generoso, parece que no. Se sentía como si fuera varias personas superpuestas, como si simplemente sucediera. 

Estaba inundado, sentía el goteo por mi nariz. Me llevará un tiempo superarlo porque era simplemente extraño, me daba miedo. Un bienestar me recorría el cuerpo, también cansancio, de hasta respirar. Yo estaba sorprendido, supongo que eso tenía sentido, esa voz conocida e imprecisa zumbándome en los oídos. Supongo que raro era más habitual de lo que me imaginaba. Era muy difícil para mí decirlo así, normal. Yo estaba como, desdoblado. Todavía no me gustaba como se sentía esto. No quería olvidarme y sin embargo era cada vez más impreciso.

Había una herida, había muchas heridas y olor a sangre. ¡La clase! Estaba en la clase de Historia, luego estaba columpiándome bajo el naranjo. Olía el aguarrás de las persianas recién barnizadas. Las sábanas arrugadas. El pelo mojado de mi perro Terry.

Todo se iba deshaciendo. Un sopor húmedo inmovilizaba mis piernas. Mi mente parecía un caballo desbocado, corría de una imagen a otra, superponía colores e imágenes que desaparecían. Dejaba de reconocer rostros antes amigables. Había dejado de sentir los brazos, el pecho era un recuerdo, me diluía en un vapor inconsciente.

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